Mantén tu cosecha a salvo

Todos los años, el sector agrícola sufre el deterioro o incluso la pérdida de grandes cantidades de grano almacenado debido al crecimiento de hongos y a la descomposición relacionada con los insectos.

El reto para los agricultores y las empresas que participan en el proceso de almacenamiento y distribución de cereales es garantizar la calidad del producto durante las diferentes fases y tipos de instalaciones en las que se transportan, procesan y almacenan los cereales.


Según las investigaciones de prestigiosas universidades en zonas donde el cultivo de trigo es una parte esencial de la economía, el control del CO2 permite una vigilancia eficaz de la calidad del grano y otros indicadores clave, para garantizar que el producto esté en condiciones óptimas y siga siendo competitivo en el mercado.

  • Normalmente, el aire ambiente tiene una concentración de CO2 de 350-400 partes por millón (ppm). 
  • Estudios pasados indican que una masa de grano estable tiene una concentración de CO2 de 400-600 ppm.
  • Los niveles más altos indican una actividad biológica superior a la normal.
  • Las concentraciones de 600 a 1.500 ppm indican el comienzo del crecimiento de moho, que desencadena con mayor frecuencia debido al almacenamiento del grano por encima del contenido de humedad de almacenamiento seguro, o a la infiltración de humedad en la estructura.
  • Las concentraciones de 1.500 a 4.000 ppm y más indican claramente una grave infección de moho o una infestación de insectos de productos almacenados.

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